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Sancho Gracia, un torrente creativo en el escenario

09.08.2012 Sancho Gracia eran los apellidos por los que se dio a conocer este gran actor de raza cuyo nombre era Félix. Murió este miércoles al filo de la medianoche a los 75 años en Madrid, a causa de un cáncer. El último que padeció: "Me lo encontraron demasiado tarde, por eso he aprendido que es importante hacerse una revisión cada año", afirmó hace algunos años, en una entrevista.Era capaz de calzarse cualquier personaje y entregarse a él en cuerpo y alma. Discípulo de la gran Margarita Xirgu, con la que aprendió en Montevideo, ciudad a la que su familia se exilió a causa de la Guerra Civil, pocos años después de que él naciera en Madrid en 1936. Aunque en más de una ocasión señaló que había dejado de cumplir años a los sesenta, poco antes de vencer varias batallas al cáncer, pero no la última.En 1963 regresó a España donde, en 1976, protagonizó la serie que le llevó a la fama, Curro Jiménez, con su gran amigo Álvaro del Amo. Pero ese sólo fue uno de sus numerosos trabajos en la pequeña pantalla, entre los que destacan, en los años ochenta, El Empecinado en Los desastres de la guerra y el asesino Jarabo en La huella del crimen. Años después protagonizó Lobos y Días de luz. De verbo infatigable, le gustaba contar anécdotas y mantener largas charlas con sus amigos y compañeros de oficio, a los que era verdaderamente adicto. Un oficio que ejerció de manera visceral y pasional, sobre todo el trabajo en el teatro. "Llevo tantos años dentro del teatro, que no sé para qué me ha servido, pero sí es una profesión que me tiene enganchado y no me pienso bajar de ella. De no haber sido actor, me hubiera gustado ser actor, lo he hecho desde pequeño y quería ser actor desde que tengo recuerdos", señaló en una de sus últimas entrevistas en este diario. Sus dos últimos trabajos en las películas Balada Triste de Trompeta y Entrelobos, y en teatro Versos bandoleros y Canciones escondidas, un paseo poético autobiográfico realizado bajo la dirección de Miguel Narros, no han pasado desapercibidos. Sancho Gracia se sentía especialmente orgulloso de que uno de sus hijos, Rodolfo Sancho, haya heredado su profesión en la que destaca por su gran oficio desde hace años. Hoy puede parecer insólito que en los años sesenta y en pleno franquismo, este hombre antifascista pudiera trabajar con textos de Albert Camus, Robin Maughn (El sirviente), Harold Pinter, Jeremy Saunders, Albert Roussin y la afamada Fortunata y Jacinta de Pérez Galdós. "Me he sentido comprometido con muchas cosas, sociales, políticas, con mi oficio y con mi familia. Lo que siempre he pensado es que se podrían hacer menos cabronadas en el mundo, pero cada día está peor todo", dijo el verano pasado, cuando confesó que su familia era lo más importante para él. Una familia encabezada por su mujer, la periodista uruguaya Noela Aguirre y sus hijos Rodrigo, Rodolfo y Félix. A lo largo de su carrera obtuvo numerosos galardones, entre ellos la Medalla de Oro de las Bellas Artes, varios Premio Ondas, Premio ACE de la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York. El actor, cuya capilla ardiente está instalada en el Tanatorio de la Paz en Tres Cantos, será incinerado a las 12 de la noche de hoy jueves. (Rosana Torres / El País 09/08/2012) http://cultura.elpais.com/cultura/2012/08/09/actualidad/1344468031_223165.html Foto: Salvador Sas (EFE) [gallery ids="4706"]

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